 Los tejidos termorreguladores son aquéllos que nos permiten mantener la temperatura constante cuando la temperatura atmosférica varía. Por norma general, en cualquier proceso de
intercambio de energía térmica, un material desprende calor (proceso de refrigeración) mientras que otro lo absorbe (proceso de calefacción). Este calor absorbido se almacena dentro del
material, y una vez la temperatura ambiente disminuye se libera progresivamente. Los materiales de cambio de fase o PCM (Phase Changing Materiales) son materiales que cambian de estado físico
(sólido - líquido - gas) mediante un estímulo térmico y por lo tanto mantienen su temperatura constante durante el cambio de estado físico (cambio de fase). Así pues, durante todo el proceso de
fusión su temperatura se mantiene constante y el mismo mecanismo rige el comportamiento inverso, es decir, la temperatura del PCM se mantiene también constante durante la bajada de temperatura
hasta su solidificación.
La absorción de calor durante el proceso de fusión (cambio de fase) de un material son aproximadamente 200 KJ/Kg. En cambio, un textil absorbe la misma cantidad de calor si su
temperatura aumenta 200º C. Por este motivo, aun comparando las capacidades de almacenaje de calor de textiles y PCM, se determina la necesidad de incorporar PCM's para obtener un efecto
termorregulador y así poder mantener una temperatura constante en el tejido.
Generalmente, en textiles, se utiliza materiales que cambian de fase entre -57 ºC y 52ºC, ya que dentro de este rango se encuentran por completo todas las temperaturas
atmosféricas y corporales. Para prevenir la disolución y pérdida del producto PCM, éste se incorpora dentro de microcápsulas (microcápsulas-PCM o mPCM) que se aplican en fibras textiles
utilizando procesos convencionales (agotamiento o teñido).
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